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Por José Javier García Montero

Este 29 de agosto se han cumplido 59 años del fallecimiento de Emilia Llanos Medina.

Han pasado casi seis décadas desde aquel día, pero su memoria sigue viva.

Tengo el privilegio y, al mismo tiempo, la responsabilidad de ser depositario de una parte importante de su legado. Desde hace años trabajo para recuperar su historia, conservar sus recuerdos y devolver a Emilia el lugar que merece en la memoria cultural de Granada.

Junto con Lola Manjón y Elena Santomé ya hemos realizado tres exposiciones que se dedican a su figura. Tres proyectos nacidos de una misma voluntad: que el paso del tiempo no borre su nombre ni el papel que desempeñó junto a tantos escritores, artistas e intelectuales de su época, y muy especialmente en el universo de Federico García Lorca.

Cada documento, cada fotografía, cada carta y cada objeto que ha llegado hasta nosotros parece decirnos que detrás de aquella mujer existe todavía una historia que merece ser contada.

Por eso, hoy no quiero recordar solamente la fecha de su muerte. Quiero recordar su vida, sus amistades, su generosidad y la huella que dejó.

Mientras haya alguien que conserve sus recuerdos, que investigue su historia y que vuelva a contarla, Emilia Llanos no habrá desaparecido del todo.

59 años después, seguimos hablando de ella.

Seguimos descubriéndola.

Seguimos manteniendo viva su memoria.

Emilia Llanos Medina, siempre presente