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Entrevistamos a Miguel Ángel del Arco Blanco, editor de Comares

 —“Miedo, olvido y fantasía. Crónica de la investigación de Agustín Penón sobre Federico García Lorca (1955-1956)” es la obra fundamental de Agustín Penón que le debemos a Marta Osorio. Su investigación sobre la vida y muerte de Lorca realizada en la Granada de 1955 es el trabajo más serio que se ha llevado a cabo.

—¿Cómo fue el proceso para que Comares lograra editar este maravilloso libro?

—Fue un proceso largo. Desde el principio comprendimos el interés de la obra, su originalidad, y la importancia que tenía para conocer no sólo aspectos relativos a la investigación sobre la muerte de Federico García Lorca, sino también cuestiones humanas relacionadas con la búsqueda de la verdad, la memoria y su deformación, o el miedo bajo las dictaduras. Trabajamos codo con codo con Marta Osorio, respetando en todo momento su criterio. También el proceso fue lento cuando dispusimos del texto definitivo y comenzamos a corregirlo una vez maquetado. Era importante tener un resultado final a la altura de las circunstancias, y siempre al gusto de Marta.

 Después habéis publicado El enigma de una muerte. Crónica comentada de la correspondencia entre Agustín Penón y Emilia Llanos. Granada-Madrid, 1955-56, trabajo también de Marta Osorio.

 —¿Queda algo por publicar de Marta Osorio relacionado con el mundo de Penón?

 —Marta era una mujer llena de sorpresas. Cada vez que publicábamos alguno de los libros anteriores volvía a plantearnos un nuevo proyecto. Pero me temo que todo llega a su fin y, tras esas publicaciones que apuntas, no queda nada más que apuntar sobre el tema. Marta hizo una labor excepcional custodiando, editando y difundiendo ese único patrimonio del pasado lorquiano, haciéndolo llegar a la sociedad y poniéndolo a su servicio.

 —Lo último que habéis editado, de momento, ha sido Emilia Llanos Medina. Una mujer en la Granada de Federico García Lorca, un trabajo de Lola Manjón que profundiza en el conocimiento de la gran amiga granadina de Lorca y de Penón.

—¿A qué se debe la fuerte apuesta de Comares en el mundo del Miedo, olvido y fantasía?

—En realidad la apuesta de Comares es consecuencia del éxito que ha tenido “Miedo, olvido y fantasía”. La obra abrió las puertas a muchos sobre el pasado lorquiano, sobre muchos de sus personajes. Y es así como, como en este caso, comenzamos a recibir propuestas editoriales de personas que habían trabajado sobre algún aspecto relativo al universo lorquiano o de Agustín Penón. Evidentemente, el libro sobre Emilia Llanos debía interesarnos: la historia de una mujer en aquella tragedia, amiga íntima de Lorca, a quien el asesinato del poeta y la llegada de la dictadura cambia su vida para siempre.

 —¿Te parece oportuna la creación de los Amigos de Agustín Penón y Marta Osorio para impulsar el conocimiento de su obra?

 —Me parece un acierto. Es buen reflejo del impacto de la obra en la sociedad. Es curiosa la necesidad de los seres humanos por conocer, revalorizar y dignificar el pasado más oculto y traumático. Creo, además, que es buen reflejo de por qué se editan los libros: para los lectores, esperando que aporten algo para sus pensamientos, palabras u obras. Humildemente, pienso que la obra de Marta Osorio y de Agustín Penón han contribuido en este caso a ello.